{"id":7732,"date":"2015-12-18T02:46:57","date_gmt":"2015-12-18T07:46:57","guid":{"rendered":"http:\/\/mde.org.co\/mde15\/?p=7732"},"modified":"2015-12-22T07:38:48","modified_gmt":"2015-12-22T12:38:48","slug":"y-yo-aqui-que-vengo-siendo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/2015\/12\/y-yo-aqui-que-vengo-siendo\/","title":{"rendered":"\u00bfY yo aqu\u00ed qu\u00e9 vengo siendo?"},"content":{"rendered":"<p>La convocatoria estaba abierta en la p\u00e1gina del MDE. Sent\u00ed curiosidad y, llegado el momento, algo de susto que casi me hace renunciar. Llegu\u00e9 al Museo a eso de las 2:30 p.m. y comenc\u00e9 el ejercicio. Se trataba de caminar por ah\u00ed, por la ciudad, por el centro, con los ojos cerrados y con una gu\u00eda; se trataba, adem\u00e1s, de una experiencia silenciosa.<\/p>\n<p>As\u00ed que mi primera experiencia con el MDE15 me hizo salir del museo y darle la espalda, tal como me lo propuse al crear este blog. Me oblig\u00f3 a NO MIRAR, NO HABLAR; s\u00f3lo escuchar. Pero, adem\u00e1s, me puso en un lugar diferente al del espectador, me hizo part\u00edcipe de un performance: \u201c<em><strong>Walk, hands, eyes<\/strong><\/em>\u201d, de la artista francesa Myriam Lefkowitz.<\/p>\n<p>Sensaciones y emociones diversas se desprendieron de esta experiencia. Caminar el centro no es una novedad para m\u00ed: vivienda, trabajo, espacios de ocio, vida nocturna, los formalismos de la vida cotidiana como el mercado, el banco o la EPS\u2026 en el centro de la ciudad se conjuga mi vida actual, as\u00ed que recorrerlo es una acci\u00f3n diaria. \u00bfPero con los ojos cerrados? Ac\u00e1 comienzan a desatarse todas esas emociones que, en un recorrido de una hora, pasaron por el miedo o la angustia, la desconfianza, el asco, la alegr\u00eda, la tranquilidad, la confianza: confianza en Cristina (la gu\u00eda); en Myriam, la artista; en el Museo, en m\u00ed y en la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">[Luego del recorrido, las preguntas: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el arte? \u00bfPor qu\u00e9 esta pr\u00e1ctica contempor\u00e1nea de vivir la ciudad es, tambi\u00e9n, art\u00edstica? \u00bfCu\u00e1l es el l\u00edmite entre la experiencia social o antropol\u00f3gica y la experiencia art\u00edstica?]<\/p>\n<p>Cristina me acompa\u00f1aba tom\u00e1ndome del brazo o apoy\u00e1ndose levemente en mi hombro, mov\u00eda sus dedos para darme se\u00f1ales como bajar, subir o girar. Ese fue uno de los primeros retos; recordemos que era una experiencia silenciosa y tanta costumbre a la palabra hablada nos hace perder la oportunidad de vincularnos con otros y otras a partir de formas de comunicaci\u00f3n que involucren otras partes de nuestro cuerpo.<\/p>\n<p>Fui dibuj\u00e1ndome el mapa del recorrido: dir\u00eda que salimos del Museo, subimos hasta el Palacio de la Cultura y entramos por la puerta\u00a0que da al frente del Museo, atravesamos un patio en el que pude abrir los ojos por unos segundos (otra de las acciones del performance nos permit\u00eda obturar los ojos, como una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica) y ubicarme en el espacio, entramos a una sala y toqu\u00e9 una fr\u00eda pared. Salimos de nuevo al bullicio, a la plaza y, pensar\u00eda yo, que nos movimos por Calib\u00edo y entramos a una taberna en la que, con ojos cerrados yo y abiertos ella, bailamos un tango en un recorrido m\u00e1s bien circular; sin verlos a ellos sent\u00ed sus miradas, y risas y que si est\u00e1n grabando y que <em>\u00abestas qu\u00e9 home\u00bb<\/em>. De nuevo en la calle, despu\u00e9s del asfalto me sent\u00ed caminando sobre\u00a0hierba, sub\u00ed un desnivel y creo que estuve en una jardinera de la Plazuela Nutibara.<\/p>\n<p>Ah\u00ed tuve una de las peores sensaciones de todo el recorrido. El acoso callejero, ese que las mujeres padecemos cada vez que salimos a caminar, que estamos solas, que nos ponemos a merced de los hombres que no reparan en la calidad de sus \u201cpiropos\u201d, que nos tratan como objetos expuestos para el \u00fanico fin de su goce. Un fen\u00f3meno cultural que no se debe exclusivamente a la admiraci\u00f3n de la belleza o a la expresi\u00f3n del gusto, no; es una forma de control sobre nuestros cuerpos, algo as\u00ed como el castigo que debemos sufrir por habernos atrevido a salir de las casas y de las cocinas y hacernos ciudadanas, habitar las calles de la misma forma en la que ellos lo hacen.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">[Ese piropo constante, que es violento, que intenta deslegitamarnos es, justamente, tema de una de las instalaciones que hace parte de la sala \u201cDin\u00e1micas de poder sobre el cuerpo\u201d (<em>El tendedero<\/em>, de M\u00f3nica Mayer). Pues bien, el performance de Lefkowitz pertenece a la misma l\u00ednea tem\u00e1tica, as\u00ed que, desde una perspectiva feminista apareci\u00f3 esta pregunta: \u00bfCu\u00e1l es nuestro lugar como mujeres al salir a la calle? \u00bfQu\u00e9 din\u00e1micas de poder, control y dominaci\u00f3n se ejercen sobre nuestros cuerpos? Una pregunta que bien podr\u00eda extenderse a los LGBTI, a ni\u00f1os y ni\u00f1as, \u00bfa hombres, incluso? Pero que yo, por el lugar que ocupo la planteo desde ah\u00ed].<\/p>\n<p>Le ped\u00ed a Cristina que nos fu\u00e9ramos. Llegamos a la esquina de Palac\u00e9 con Primero de Mayo, que pude reconocer f\u00e1cilmente por los pregoneros que venden jeans e invitan a pasar a la bodega. Hasta ese momento me sent\u00eda desubicada, esa primera parte del recorrido pude reconstruirla justo despu\u00e9s de llegar a este punto en el que sent\u00ed una suerte de tranquilidad por saber bien donde estaba parada. Continuamos subiendo por La Playa hasta llegar al Edificio Coltejer, mole &#8216;cementosa&#8217; que identifiqu\u00e9 al abrir los ojos por segundos y ver un pedacito de su estructura.<\/p>\n<p>Caminar\u00a0hasta Jun\u00edn fue caminar en medio del\u00a0RUIDO. Todos los g\u00e9neros populares posibles estallaban en los parlantes de locales o vendedores. All\u00ed un vallenato, ac\u00e1 un reguet\u00f3n, m\u00e1s ac\u00e1 una parranda decembrina y m\u00e1s all\u00e1 una salsa. RUIDO extremo que quiz\u00e1s se nos pierde cuando los ojos se nos atiborran de productos, de colores, de rostros, de tiendas, de veh\u00edculos. Se vuelve RUIDO la m\u00fasica cuando se sube el volumen, cuando se mezcla con otras, cuando se amalgama con las voces, los pregones de venteros ambulantes, el incesante tr\u00e1fico vehicular.<\/p>\n<p>Jun\u00edn: el espect\u00e1culo callejero de un creativo imitador de Michael Jackson al que habitualmente hab\u00eda visto en La Playa; su rostro maquillado fue uno de los expresivos cuadros elegidos para que yo viera en el recorrido \u2013y me asust\u00f3 encontrarme con una figura humana\u2013. Y luego, me encontraba recordando esas primeras lecturas universitarias que hablaban del centro comercial como burbuja. Disminuy\u00f3 el calor, disminuy\u00f3 el ruido, me sent\u00e9 en el borde de una fuente a respirar y a escuchar el agua. S\u00ed. Descans\u00e9 en el centro comercial, ese que en todos mis cabales (es decir, con todos mis sentidos) prefiero evitar.<\/p>\n<p>El recorrido termin\u00f3 con la imagen que aqu\u00ed dejo: la luz atravesando las lianas de un viejo y robusto caucho en el Parque Bol\u00edvar. Imagen hermosa, refrescante, la iluminaci\u00f3n tras una hora de encierro, un cuadro, incluso, esperanzador en medio del ruido\/caos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">[Darme cuenta de que pod\u00eda identificar muchos lugares por su sonido fue una (no tan) sorpresa satisfactoria, pues no he sido una caminante pasiva y he intentado absorber para m\u00ed esa ciudad que a diario me conquista y me molesta. Negar uno de los sentidos, en este caso la vista, pone a los dem\u00e1s en alerta: olores, sonidos, ruidos, texturas, roces; todo lo que no se ve se siente con m\u00e1s fuerza, se incrementan las dem\u00e1s sensibilidades].<\/p>\n<p>Mientras camin\u00e9 con Cristina no pens\u00e9 en ning\u00fan momento en el arte contempor\u00e1neo, en el performance, en el lugar del Museo. Nada. La experiencia arras\u00f3 cualquier posibilidad de pensar lo conceptual. Pero ya fr\u00eda la experiencia aparecen las preguntas que, sin mucho conocimiento de causa, son apenas naturales. Estas son mis \u00faltimas preguntas: <strong>\u00bfY yo aqu\u00ed qu\u00e9 vengo siendo?<\/strong> \u00bfSoy parte de la experiencia art\u00edstica y quienes me observaron en la ruta fueron los espectadores? \u00bfSoy una espectadora activa? \u00bfDe qu\u00e9 manera los espectadores nos convertimos en parte de la obra de arte?\u00a0Y como poco s\u00e9 y pregunto mucho, ando en la b\u00fasqueda de posibles respuestas alrededor de esta pr\u00e1ctica art\u00edstica y mi lugar en ella. Respuestas que espero compartir pronto con quienes leen este blog y que sienten inquietudes sobre ese lugar del arte y, sobre todo, esa relaci\u00f3n del arte con la ciudad, con la calle.<\/p>\n<p>En todo caso, y a pesar de las preguntas, vale la pena darle la espalda al Museo para recorrer sus\u00a0cuatro costados. Esta vez nos fuimos hacia el oriente, pero no es descartable la emoci\u00f3n que podr\u00e1 generar ir con los ojos cerrados por Tejelo, con el olfato activo; o bajar por Calib\u00edo hacia el occidente, detenerse en el sonido de\u00a0los bares o las muebler\u00edas. \u00bfQu\u00e9 tal arrancar por\u00a0Carabobo hacia el sur, con la fama de ladronzuelos que carga? Sentido del tacto activado y alerta. Yo recomiendo que hagan ustedes su propio performance, que se sometan a la experiencia, que inviten a un amigo o amiga de confianza y le\u00a0inviten a caminar con los ojos cerrados, por all\u00ed, por ac\u00e1 o m\u00e1s lejitos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed fue mi recorrido por los alrededores del Museo de Antioquia con los ojos cerrados. Una experiencia a la que nos invit\u00f3 la artista Myriam Lefkowitz, con su performance \u00abWalk, hands, eyes\u00bb. Sentir un espacio urbano tan cotidiano sali\u00e9ndonos de la cotidianidad que nos ofrece la mirada de siempre. Nueva entrada en el blog por Jenny Giraldo.<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":7734,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37],"tags":[152,154,192,207,65,66,150,151,193],"class_list":["post-7732","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","tag-accion-artistica","tag-acciones-artisticas","tag-ciudad","tag-dinamicas-de-poder-sobre-el-cuerpo","tag-mde15","tag-museo-de-antioquia","tag-myriam-lefkowitz","tag-performance","tag-urbano"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7732","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7732"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7732\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7793,"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7732\/revisions\/7793"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7734"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7732"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7732"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mde.org.co\/mde15\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7732"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}