Terapia de choque

 

 

 

SIN CONTEMPLACIÓN ni transición, como la apertura económica del gobierno Gaviria, de un día para otro Medellín despertó con la nueva misión de mostrarse contemporánea, incluyente y de cara al mundo del arte actual. El reto era grande. Sin embargo, como la constancia vence lo que la dicha no alcanza, la directora del Museo de Antioquia, Lucía González, logró vincular a decenas de instituciones para conseguir un presupuesto de 5.000 millones de pesos.

 

Con esta plata González logró recurperar aquellos tiempos de 1981, en donde Medellín albergó bienales y llevó a cabo el Primer Coloquio de Arte no Objetual, que prometía poner a la ciudad a la vanguardia en materia de arte contemporáneo.

 

Con este dinero nació el Encuentro Internacional de Arte Medellín 2007, Prácticas Artísticas Contemporáneas.Artistas y curadores nacionales e internacionales se dieron una cita en la capital paisa para hacer parte de exposiciones y conferencias y desarrollar proyectos en las comunidades de alto impacto como Barrio triste, donde el japonés Tatzu Nishi presentó su obra.

 

¿Logró su objetivo? Todavía es pronto para decirlo, y aunque en una encuesta publicada en la página web del Encuentro ante la pregunta "¿Ha asistido a alguno de los eventos del encuentro de arte?", el 62,9% de la gente confesó que no lo había hecho, un 98% de los encuestados admitieron que sería buenísimo que se repitiera.

 

Aparte del gran interés que generó en el medio artístico, quedan algunas críticas. Por ejemplo para el curador y profesor antioqueño Luis Fernando Valencia, "el espectáculo de los artistas prestando su voz a los marginados, a lo que orgullosamente llaman la ‘comunidad’, es deplorable". Valencia considera que los curadores están promoviendo un arte demasiado militante, "empeñados en demostrarle a todo el mundo que nadie sabe de arte y con muchos artistas trabajando con una supuesta comunidad que es la primera en no entender lo que está pasando". Por otro lado, para el estudiante Mauricio Torres el evento resultó confuso y largo. "Creo que querer llenar con tanta actividad la ciudad crea un caos enorme y uno termina por no entender". Lo que sí logró el MDE07 fue poner a hablar de arte a Medellín, algo que se irá puliendo con el tiempo, porque si algo quedó claro es que quedan caminos por recorrer antes de entrar a la fuerza al siglo XXI.

 

Revista Cambio, Bogotá, 25 de julio de 2007

 

 

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