Creaciones de colectivos

 

 

 

El encuentro irá hasta junio próximo

 

Este fenómeno mundial de promoción de arte también hace parte del MDE07, el encuentro de prácticas artísticas contemporáneas de Medellín.
Lina María Gómez González / Medellín

 

 

sábado, 21 de abril de 2007

Un colectivo es la reunión de personas, en este caso artistas contemporáneos, quienes pocas veces coinciden con las iniciativas artísticas tradicionales. Un colectivo está concebido para activar espacios de creación artística y la interacción entre artistas y el público. Este fenómeno ya se evidencia en el país y actualmente tiene su máxima expresión en la capital de la montaña durante el “Encuentro Internacional Medellín 2007 Prácticas artísticas contemporáneas Espacios de hospitalidad”.

 

En el programa Espacios anfitriones, los colectivos de Medellín Taller 7, Tres patios, La jíkara han sido ocupados por los colectivos Helena Producciones, El camión y Casa tomada, de Cali; El bodegón y Ganga Internacional Gallery, de Bogotá; Capacete Entretenimiento, de Brasil; El basilisco de Argentina e Instant Coffee de Canadá. “Nos parecía importante darle visibilidad y posibilidades a este fenómeno y promover sus iniciativas. Quisimos incluir los colectivos que funcionan en Medellín y en el mundo y que son desarrolladas de manera independiente por artistas o gestores culturales”, explica Óscar Muñoz, artista plástico y uno de los curadores del encuentro.

 

Según Muñoz, quien en 2004 emprendió su propio proyecto de colectivo en Cali, llamado Lugar a dudas, este fenómeno responde a una práctica artística contemporánea, que va más allá de la producción de una obra tangible y que va encaminado al intercambio de servicios. Por ejemplo, en Lugar a dudas, explica el artista, existe un programa de residencias artísticas, uno de exhibición con un formato particular llamado La vitrina y un centro de documentación de consulta abierta. Es importante el intercambio en doble vía. Esto alimenta y enriquece las experiencias.

 

Colectivos convocados

Para los colectivos invitados, los espacios anfitriones han sido una oportunidad de intercambio y discusión de sus propuestas. Wilson Díaz, de Helena Producciones, afirma que fue importante discutir, conversar, llevar debates, intercambios con los artistas de la ciudad, en especial con los emergentes. Fue una especie de oportunidad para desarrollar una investigación del trabajo mismo. “Nosotros como colectivo funcionamos a manera de colaboración para generar proyectos, mezclamos curaduría con gestión y producción, nuestro trabajo no es una obra de arte aunque se acerca a ello”.

 

Una de las experiencias colectivas más interesantes se dio en Taller 7 con El basilisco, grupo invitado que a su vez trabajó con el artista argentino en residencia Marco Bainela. Esteban Álvarez, de El basilisco, afirma que la razón de ser de su colectivo es hacer que se produzcan cosas. En su trabajo junto a Bainela (una especie de conversación con un muñeco de dinosaurio que se hacía preguntas sobre el espacio habitado) los integrantes de El basilisco hicieron las veces de pares. “Nuestro trabajo está apuntado a la generación de posibilidades artísticas que no necesariamente terminan en una obra colectiva”, explica Álvarez. Por su parte, Marco Bainela dice que el resultado final no hubiese sido posible de manera individual.

 

La creación de Bainela ocupa uno de los cuartos de la casa de Taller 7. En las paredes blancas están expuestos los diálogos entre el artista y el verde dinosaurio. Esta muestra también fue intervenida por los visitantes en su inauguración, quienes tomaron unas piezas de plastilina de colores y decoraron las paredes del lugar.

 

Un espacio para la rumba

Los integrantes de Instant Coffee, el colectivo canadiense, no imaginaron que el público se fuera a apropiar de su instalación en la Casa de Encuentro, sede del MDE07: un amplio salón decorado con bolas de espejos, carteles con mensajes como “Super bueno”, en el piso dispuestos colchones y frazadas y ambientado con música electrónica y disco.

 

“Nuestro trabajo consistió en recrear la cocina de una de nuestras compañeras, lugar de encuentro de artistas y la intención era precisamente que fuera un espacio para dialogar con los artistas invitados a este encuentro. Pero fue genial que el público se tomara el lugar como propio”, cuenta Jinhan Ko.

 

El curador Óscar Muñoz afirma que lo que pasó con Instant Coffee fue una prueba de que estas prácticas contemporáneas se están abriendo un espacio y que el público se lo toma de una manera natural. “Me produce satisfacción ver cómo un público joven se involucra con los artistas, los espacios y las prácticas artísticas contemporáneas”, concluye.

 

Periódico El Espectador, Bogotá, 21 de abril de 2007

 

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